No, a la energía nuclear.

El engaño sobre las armas de destrucción masiva (ADM) alimentadas con energía nuclear, fue parte crucial para justificar el comienzo de aquella guerra ilegal en Irak, contra Saddam Hussein, en marzo de 2003.  Todo el mundo llegó a pensar que en Irak había armas de destrucción masiva, incluso el presidente del Gobierno español, José María Aznar, dejaría para la historia unas contundentes palabras sobre aquel grave asunto: “Pueden estar seguras todas las personas que nos ven de que les estoy diciendo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”. Aún, no ha admitido su error. Se creó un gran cisma entre los intereses de la coalición de países, encabezados por los Estados Unidos y la opinión popular del resto del mundo. El 15 de febrero de 2.003 pasó a la historia como el día en que la humanidad se movilizó para evitar un conflicto armado con un grito común: ¡No a la guerra! Las grandes ciudades del mundo fueron tomadas por manifestantes contra los planes del presidente norteamericano, George Bush, de invadir Irak para derrocar a Sadam Husein. Después, del 15-F del 2.003, el poder del pueblo se impuso a la guerra como en los años más combativos de la guerra del Vietnam.

La gente se movilizó por el !No a la guerra!, pero las mentiras fueron por las supuestas armas de destrucción masiva (ADM) alimentadas con energía nuclear en Irak. La energía nuclear da miedo, sobre todo si la tienen países como Irán o Corea del Norte, por la posibilidad de una guerra nuclear. A mediados de julio, Irán con las seis potencias internacionales han llegado a un acuerdo para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales y multilaterales. Aunque aún Estados Unidos,Rusia, Reino Unido, Francia, China e India, poseen tecnología y arsenales nucleares. El mundo aún no ha aprendido que no se puede hacer uso perverso de los avances de la ciencia y de la tecnología para matar o poner en riesgo a millones de personas y el medioambiente.

nuclear no graciasAhora, se cumplen 70 años de la bomba nuclear sobre Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1.945, Estados Unidos atacó a Japón con bombas nucleares, significando el fin de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de casi 250.000 personas, la mitad falleciendo los días de los bombardeos y el resto murieron por lesiones o enfermedades atribuidas a la radiación, sus efectos secundarios aún persisten 70 años después. La energía nuclear puede con una bomba nuclear  destruir una ciudad entera, matar a millones de personas. Un desastre nuclear implica la contaminación durante muchos años, como el accidente de Chernobyl y el reciente de Fukushima, pero seguro que han sido muchísimos más, sin enterarnos. Hemos de alcanzar un nuevo modelo energético y apostar por un modelo energético sostenible, renovable y eficiente, en contra de la energía nuclear como uso de energía y por supuesto de su uso en la guerra.

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