La muerte nos iguala a todos.

Nuestro Sistema Público de Pensiones, está para asegurarnos unos ingresos cuando tienes una incapacidad o te llega la vejez, con al menos 35 años y medio de cotizaciones en 2017 (factor que ira variando hasta 2027 cuando se requerirá un mínimo de 37 años de cotizaciones para alcanzar el 100% de la Base Reguladora). Te puedes morir de hambre con los 786,90 €/mes con cónyuge a cargo o simplemente poder ayudar a tus hijos y a tus nietos con la cuantía de la pensión máxima en 2017 que es de 2.573,70 €/mes.
La clase política es ajena a la reforma de las pensiones públicas, los parlamentarios tienen derecho a unas condiciones de jubilación diferentes al del resto de los españoles, un diputado con tan solo once años de ejercicio opta a la jubilación máxima con todos sus derechos, mientras que un trabajador necesita 37,5 años y medio para cobrar una jubilación que dependerá de su base de cotización. Si cesa a los 55 años, y no tiene trabajo, el parlamentario tiene derecho a que las Cortes Generales le mantenga en situación de alta en la Seguridad Social hasta que complete el periodo de cotización necesario para tener el derecho a la pensión de jubilación.
Un expresidente del gobierno tiene derecho a cobrar una pensión vitalicia de unos 75.000€ euros anuales, a tener chófer, escolta, oficina y más privilegios. Una vez que abandonan el puesto, pueden entrar en el Consejo de Estado, cobrando 100.000€ con carácter vitalicio pero, incompatibles con la empresa privada.
Los exministros si han estado durante cuatro años, tiene derecho a cobrar dos años; si han estado solo un tiempo determinado, el 50% del tiempo que han sido ministros. Pueden compaginar con el sueldo de diputado o senador y tienen asegurada la base máxima de la pensión de jubilación si ha estado en el cargo parlamentario al menos siete años. Además, los ciudadanos de a pie, no podemos cobrar dos salarios del Erario Público, mientras que el ministro, el senador, diputado,… podrán varios salarios del Estado.
Está claro que no somos todos iguales, tampoco cuando llegamos a la vejez. Sin hablar de la anacrónica, opaca monarquía que recibe 7’82 millones de euros al año como asignación directa a la familia real. La muerte nos iguala a todos, aunque la vida es más fácil para algunos.
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