Huida o exilio del catalanismo.

El exilio consiste en abandonar tu país y refugiarse en otro, generalmente por razones políticas. Huir es alejarse precipitadamente de un lugar o de una persona por miedo o para evitar un daño o un peligro. La diferencia entre exilio y huída no es solo el hecho de irse, sino que en el exilio se busca refugio por una persecución política. No sé como definirlo, si como fuga, traslado o espantada lo de Carles Puigdemont, pero la palabra exilio no se puede vanalizar.

El exilio en España fue como resultado de una Guerra Civil y más de 300.000 personas abandonaron forzosamente sus casas para empezar un largo exilio, que para muchos duró el resto de sus vidas. Los exiliados españoles después de la Guerra Civil, fueron aquellos expulsados por los vencedores, aquellos que ofrecieron su trabajo, sus conocimientos y habilidades a los países de acogida, luchando contra el franquismo y por la libertad.

Carles Puigdemont y los 4 exconsellers Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret y Clara Ponsatí quieren usar Bruselas como un altavoz de la causa independentista en Europa, teniendo una especie de gobierno de la Generalitat en el exilio. No sé, si se puede comparar aquellos que tuvieron que salir de nuestro país huyendo de la dictadura y la represión con la huida de Carles Puigdemont y sus exconsellers. Pero, creo que no.

Puede ser una forma de llamar la atención, pero nada más. Las instituciones europeas han dado la espalda al movimiento independentista, porque se han puesto del lado del Estado de Derecho, respaldando al Gobierno de España, a la Constitución y a la integridad territorial. No les importa que hay un país que quiere ser estado que se llama Catalunya. No les importa el resultado de unas elecciones, lo único que reconocen es a España y a su gobierno como únicos interlocutores.

Puigdemont acabará en manos de la justicia española, más pronto o más tarde, porque el gobierno español no tuvo nunca la intención de buscar una solución política al tema de Catalunya. Ni Puigdemont supo aceptar que la única vía para alcanzar la independencia no era ir en contra del Estado de Derecho.

Esta huida, este mantenimiento de la ilegalidad, no si queremos llamarlo exilio, no favorece a que la situación se normalice. Las ideas independentistas son respetables, seguirá habiendo muchos catalanes a favor de la independencia y otros tanto que estarán en contra. La actitud de Puigdemont y del resto de exconsellers es una estrategia que no tiene un fin positivo para ellos, internacionalizar el conflicto, ir en contra de la legalidad no les ayudará a favorecer, la casi imposible independencia de Catalunya, ni a poner en duda las garantías democráticas del Estado español.

No son presos políticos, pero tienen una imputación excesiva. Dicen algunos que en España no hay presos políticos, pero lo que está claro, es que los políticos catalanistas acabarán todos en la prisión, para intentar acabar con el problema catalán. Mientras la política no ha sabido solucionar o no ha querido, la única salida ha sido judicializar el independentismo. Se equivocan todos.

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