Falta hacer autocrítica.
La autocrítica es la disposición que tienen las personas para admitir sus errores para su posterior corrección. Si somos capaces de criticar a algo o alguien, deberíamos saber hacernos autocrítica a nosotros mismos. Al mismo tiempo que nos sometemos a la crítica de las personas para así tener una idea de lo correcto, hemos de analizar, de reflexionar sobre nuestros fallos. Ahora, toca hacer autocrítica de las elecciones andaluzas, celebradas ayer domingo, donde por primera vez han ganado el bloque de derechas y la entrada en el Parlamento de un partido de extrema derecha.
La izquierda: PSOE y las confluencias de izquierdas recogidas en Adelante Andalucía han perdido más de 700.000 votantes y el bloque de derechas: Partido Popular, Ciudadanos y Vox, han ganado alrededor de 350.000 votantes. Es decir, la mayoría de los votantes que ha perdido la izquierda no han ido a ningún otro partido, han decidido abstenerse. Si no hubiera descendido la participación en cinco puntos y los votantes de izquierdas no se hubieran abstenido, Vox no hubiera alcanzado nunca los 12 escaños, por la Ley Electoral.
Ni el PSOE ni Adelante Andalucía han sabido convencer a sus votantes, pero nadie es capaz de hacer autocrítica. Desde Susana Díaz que le parece suficiente con haber ganado las elecciones hasta Teresa Rodríguez que no han sido capaces de captar a los descontentos del PSOE. La izquierda no es capaz de ilusionar, de transmitir nuevas propuestas a sus posibles votantes, sólo hacen declaraciones para justificarse y cada vez están más lejos de la realidad. El PSOE porque parece que lo único que le interesaba es no perder el poder y Adelante Andalucía porque ha perdido el discurso del 15-M.
El cambio ha llegado, el bloque de derechas: PP, Ciudadanos y Vox tienen la oportunidad de poner a un presidente en la Junta de Andalucía y poder hacer todos sus cambios previstos. Ahora Susana Díaz, aunque haya ganado, ha perdido la presidencia, debería dimitir, al igual que el equipo de Adelante Andalucía. Porque, sin autocrítica no hay izquierda, porque la autocrítica es lo que hace que se conviertan en derecha. Aquí no valen análisis y pronunciamientos políticos ante un mal resultado electoral, primero hay que dimitir y después cambiar. Si la izquierda no cambia, la derecha seguirá mandando en Andalucía y en el resto de España.
Hacer autocrítica, es no eludir la responsabilidad de un fracaso. Aquí no debe haber polémicas ni ambigüedades, las razones para que les voten no han sido bien defendidas, por lo tanto se ha fallado en el objetivo y lo que es más grave, se ha creado causas para la posible desafección de los posibles electores. El único balance crítico, después de dimitir, es que la izquierda debe encontrar su espacio en la realidad y pluralidad de la sociedad andaluza y española. Una izquierda sin dogmas, sin privilegios, transparente, transgresora, creativa, igualitaria y con autocrítica.
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