La desigualdad de las mujeres.

Nacer y ser mujeres es un factor de desigualdad en esta sociedad: en empleo, salarios, pensiones, representación en puestos de dirección, tareas del hogar, pobreza y exclusión, a disponer de su cuerpo y sobre todo víctimas de violencia de género. Pero, a todo esto hay que añadir la pérdida de libertad, de poder hacer las mujeres lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran. La desigualdad entre hombres y mujeres siempre existirá, mientras las mujeres tengan miedo a ir solas, a la noche, a sentirse observadas, a salir tarde del trabajo o de clase, a bailar, a regresar tras una noche de fiesta, a hacer running… En definitiva, a sentirse que pueden ser acosadas sexualmente. La desigualdad existirá mientras los hombres veamos a las mujeres como un cuerpo y sobre todo que ellas no se sientan protegidas.

La Guardia Civil ha confirmado que el cuerpo encontrado este mediodía en un paraje de El Campillo (Huelva) es el de la profesora zamorana Laura Luelmo, de 26 años, desaparecida desde hace cinco días. Laura ha muerto, no sabemos las circunstancias, ni los posibles culpables, pero lo que está claro es que hay muchas posibilidades de que haya muerto por ser mujer. De momento esperemos las investigaciones de la Guardia Civil y no adelantemos acontecimientos. Ahora, nos queda por padecer el espectáculo mediático de las televisiones, las opiniones de los contertulios y de los supuestos profesionales hasta que se esclarezca su muerte. Porque por encima de la información está el vender morbo para ganar audiencia.

Como padre me niego a restringir la libertad de mi hija, a que evite ciertos lugares, a que vista de una determinada manera, a que vuelva pronto a casa, a que no salga a correr, a que siempre busque el camino más iluminado, más transitado y más seguro; a tenerla que recoger, a llamarla por teléfono si se retrasa, a que en definitiva siempre esté con miedo. Quiero que mi hija, sea igual que mi hijo, que tengan los mismos derechos y que no tenga que darle consejos diferentes. Están muy lejos aquellos consejos de nuestras madres a las niñas, la vida ha cambiado y se supone que la sociedad ha evolucionado, para que se dejen de repetir esas frases proteccionistas y un poco machistas.

Todas y todos somos Laura, los hombres deben de aprender que no deben de matar y agredir a las mujeres, para que las mujeres sean libres, iguales y seguras. La educación y la justicia nos deben de ayudar a perder ese sesgo patriarcal de tener a las mujeres como una propiedad. Las mujeres tienen miedo de nosotros y eso después de los avances del último medio siglo en cuestiones como la ley de igualdad, el aborto, el matrimonio igualitario, las cuotas… Algo tendremos que cambiar los hombres, antes que los partidos de extrema derecha conviertan de nuevo a las mujeres, en seres biológicos y sociales inferiores a los hombres. Donde se conviertan bajo la autoridad masculina, en una parte sin derechos en la familia patriarcal y con una misión exclusivamente de esclavas sexuales y de reproducción.

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