El negocio de la industria farmacéutica.
La industria farmacéutica es un lobby de la economía general donde su negocio es la salud: trabajando en la investigación, fabricación, distribución y comercialización de productos químicos para la prevención y tratamiento de diversas patologías. Donde siempre imponen sus intereses económicos por encima de la ciudadanía, porque el mundo tiene una necesidad y una dependencia farmacéutica. La industria farmacéutica no son una ONG, son un negocio muy rentable gracias a las patentes de los medicamentos.
Las patentes convierten al lobby farmacéutico en un gran negocio económico, por supuesto invierten mucho tiempo, dinero y personal en conseguir el compuesto químico que cure la determinada patología, pero siempre olvidándose del fin social y dejando que millones de personas sigan sufriendo enfermedades, que no interesan económicamente porque no las pueden pagar. A las grandes compañías farmacéuticas no les interesa tratar de curar enfermedades de los países pobres, sino de lucrarse con los medicamentos para patologías crónicas en los países desarrollados. Incluso afirmaría que la industria farmacéutica fabrican medicamentos para tener beneficios y tener fármacos para enfermedades a largo plazo. Lo importante es el negocio, rentabilizar la inversión de manera poco ética y solidaria, casi indecente.
Por eso, cuando aparece una epidemia como el coronavirus de Wuhan y la posible vacuna para su curación, surge la duda de si ese miedo que se intenta transmitir en su propagación es lógico. Porque está corriendo más rápido el temor que el contagio, donde parece que exista una especie de campaña de marketing del miedo. Ahora, es el momento que la investigación se haga en universidades públicas, con financiación de los gobiernos y separar el descubrimiento de una curación de enfermedades de la venta de medicamentos. Porque parece que es una cuestión cíclica, la aparición de grandes epidemias y pandemias, como la pandemia de gripe aviar de 2005, la gripe A de 2009 o el propio ébola, donde el sensacionalismo y la exageración de los medios de comunicación supuso un gran negocio para el lobby farmacéutico.
Una epidemia de menos de 1000 muertos que está paralizando la economía mundial, cuando la Organización Mundial de la Salud calcula que cada año mueren entre medio millón y un millón de personas por la gripe común. Todo muy extraño de entender, donde una artificiosa tensión social sobre el riesgo de pandemia puede ser el desencadenante de una nueva crisis mundial. Al final, no sabemos la verdad, solo conocemos noticias alarmantes y consecuencias económicas que supongo pagaremos entre todos, excepto el lobby farmacéutico que seguirá con su negocio. ¿Algún día sabremos lo que hay realmente detrás de este coronavirus?
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