La huida estética de un rey.

Vacaciones forzosas, exilio, expatriación o simplemente una huida estética, es lo que el rey emérito está haciendo como servicio a la Corona y por España, un destierro por unas supuestas irregularidades en su ejemplaridad. Como dice en el comunicado dirigido a su hijo Felipe VI: «Ahora, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme en estos momentos fuera de España”. Algunos buenos españoles lo hacen todo por  patriotismo, por España, aunque nos escandalice, nos indigne y no lo comprendamos el resto de españoles. 

La vida privada de un rey emérito, sus aficiones y sus posibles infidelidades, no me interesan en absoluto, siempre que no se lucre con negocios y beneficios derivados de su puesto. No entiendo,  que el rey como Jefe de Estado tenga inviolabilidad absoluta como dice el artículo 56.3 de la Constitución: «La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad». No es entrar en la dicotomía: monarquía o república, lo que nos guste más o menos, tenemos que aceptar que España es una monarquía parlamentaria y que cambie o no, depende de un referéndum y de sus resultados. Pero, de momento, no podemos conformarnos, con la huida del rey emérito, con el silencio oficial, con el oscurantismo y tomándonos más por súbditos que por ciudadanos.

En esta huida estética de Juan Carlos I, donde sigue conservando el título honorífico de rey de España, formando parte de la familia real, viajando con pasaporte diplomático y sin renunciar a sus derechos dinásticos. Donde la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Carmen Calvo, dice que el rey emérito: no ha huido «de nada» porque «no está en ninguna causa inmerso». Y, donde el Presidente del Gobierno ha avalado la decisión de la Casa Real, defendiendo y manteniendo en secreto del paradero, justificando la actitud indigna de huir. “en la confidencialidad debida”.

El rey emérito, no es un ciudadano particular, es un miembro de la familia real, no es cuestión de su vida privada, ni de su posible seguridad, es cuestión de transparencia. El principio de inocencia, debe de ser igual para un rey que para cualquier ciudadano, mientras no sea juzgado es inocente. Pero, es hora de quitar prerrogativas, garantías y privilegios al rey y también a los políticos. Si todos somos iguales ante la Ley, no puede haber ni inviolabilidad, ni inmunidad, ni aforamiento para nadie. La huida de un rey es vergonzosa, aunque sea una costumbre en España, pero lo es mucho más, que no se le pueda juzgar. Nos acostumbramos a que se convierta en una noticia de prensa rosa, pero estamos hablando de algo que se llama dignidad y ejemplaridad, que debería tener el anterior Jefe del Estado con todos los ciudadanos españoles. Nadie ha echado al rey, ha sido él que ha huido…

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