El campo de refugiados más grande de Europa.

Hablar del campo de refugiados más grande de Europa, no es lo mismo que hablar de objetos creados por el ser humano donde su tamaño los ha llevado a la fama: sea un edificio, un monumento, un hotel, un avión, un yate o una empresa multinacional. Hablar del campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, en Grecia, cuando decimos que es el campo más grande de Europa, es hablar de una prisión, de reconocer un fracaso para Europa y ser una verdadera vergüenza. Un campo de refugiados que fue construido hace cinco años para albergar menos de 3.000 personas, y que podían vivir hacinados entre 12.000 y 20.000 personas, la mayoría, llegados desde Siria, Afganistán e Irak, inmigrantes que no son considerados refugiados en su mayoría y que se encuentran olvidados en una isla donde la gente llegaba y todo el mundo se lavó las manos.

Un incendio ha destruido, la madrugada de este miércoles, el campamento de Moria, según las noticias, se encontraba en cuarentena por un brote de coronavirus, los migrantes protestaban contra las restricciones impuestas por la cuarentena y pudieron haber empezado el incendio, aunque esta versión no está confirmada. La policía bloqueó el paso a los migrantes que huían del incendio, evitando que se dirigieran a la capital de la isla, mientras que los lugareños atacaron a los refugiados y se vieron forzados a dormir a la intemperie. Nadie había hecho nada para solucionar el hacinamiento del campamento y por supuesto para un posible brote de coronavirus. Una vez más la pobreza y la pandemia, caminan de la mano.

No hay víctimas mortales, pero ahora el reto es buscar alojamiento para, no se sabe con certeza el número de personas, que vivían hacinados y con pésimas condiciones sanitarias, donde era un escenario perfecto para la propagación del virus. Pero, el traslado inmediato de los refugiados depende también, de un cambio radical en la política migratoria de la Unión Europea, de la incapacidad para resolver una situación que se extiende en el tiempo y que no puede postergarse más. La solución no es reconstruir el campamento de tiendas, chabolas y contenedores donde viven los migrantes y que era el más grande de Europa, es una obligación humanitaria, algo irrenunciable con los Derechos Humanos y con una sociedad contemporánea. 

 

Comentarios