El silencio del rey y su sentido.

Ahora le toca hablar al rey, no se puede confundir su silencio con aceptación. Si calla, ni defiende el orden constitucional, ni se defiende a si mismo. Porque una cosa es la neutralidad política y la prudencia, y otra muy diferente, consentir con su silencio. El Artículo 62.h de la Constitución Española dice que corresponde al rey: «El mando supremo de las Fuerzas Armadas». El rey es militar en activo, quien ostenta el cargo de capitán general dada su condición de Jefe de Estado y mando supremo, según la Constitución Española, las reales ordenanzas para las Fuerzas Armadas y la ley 17/1999. Una atribución de carácter simbólico, representativo, honorífico, y necesitado de refrendo presidencial o ministerial (art. 64 CE). Como la más alta jerarquía todos los integrantes de las Fuerzas Armadas le deben obediencia. La estructura del cuerpo militar, se basa en acatar las órdenes de su jefe, pero ello no implica que nadie se encuentre amparado por la «obediencia debida», a transgredir sin responsabilidad el mandato constitucional: si la orden es ilegal, no deben cumplirla. Porque nunca se debe confundir la obediencia debida con la obediencia legal.

Al rey le toca hablar como Jefe de Estado y mando supremo de las Fuerzas Armadas, para que todos estos mandos retirados que van firmando cartas para preservar la unidad de España, sepan que no les corresponde a ellos decidirlo y que sus formas van en contra del ordenamiento constitucional. Dichos firmantes, todos están jubilados y tienen más de 70 años, lo que les permite expresarse con total libertad sobre asuntos políticos. Sin embargo, se han dirigido al rey como militares que escriben a su capitán general, y no como ciudadanos de a pie. Y, para el resto de las Fuerzas Armadas en activo, despejar cualquier duda del compromiso de la Corona con el orden constitucional y la democracia. El intento de este grupo de militares por desacreditar al Gobierno progresista y de involucrar al rey, en los postulados de la extrema derecha, no puede ignorarse por parte del rey, tanto por sus amenazas de muerte y anhelos de golpe de Estado contra un Ejecutivo que consideran ilegítimo.

Estamos en un momento complicado tanto para el Jefe del Estado como para el Gobierno de España, los militares retirados pueden prender en el silencio de las Fuerzas Armadas. Y, nos podemos encontrar con una desagradable sorpresa, aunque pensemos que esto es totalmente inviable en la Europa del siglo XXI. Pero, también el régimen franquista fue impuesto al pueblo español por la fuerza, que comenzó con el alzamiento de tropas militares españolas que se encontraban en África entre el 17 y el 18 de julio de 1936, que condujo a la Guerra Civil. No olvidemos que los militares se rebelaron contra un gobierno democrático que era la Segunda República Española. El panorama era muy similar: división ideológica, nacionalismos, religión y falta de consenso, fueron los motivos principales que condujeron al alzamiento militar. Donde la comunidad internacional, no hizo o no pudo hacer nada, y donde el resultado fue más de 600.000 muertos y alrededor de 200.000 personas exiliadas a otros países, sin olvidar las consecuencias devastadoras en todo el país por una dictadura de 40 años.

No basta con poner en manos de la Fiscalía las publicaciones realizadas en un grupo de WhatsApp de varios militares retirados en las que se vierten amenazas de fusilar a 26 millones de hijos de puta y con anhelos de golpes de Estado, que probablemente no servirán de nada. Hace falta que el rey hable, dejar de confundir su silencio y que la extrema derecha deje también de patrimonializar la Corona como suya. Esperemos el discurso de Navidad del rey, para escuchar una respuesta o simplemente el silencio, para dejar claro su  mensaje a las Fuerzas Armadas y la situación fiscal de su padre, para no confundir a la ciudadanía.

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