Medidas "provida"contra la mujeres.
El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, anunció ayer viernes un protocolo de medidas «provida» a las mujeres embarazadas: como un refuerzo de la atención psicológica para aquellas mujeres que lo soliciten, que permita a los padres la escucha del latido fetal, ofrecer una ecografía 4D y proteger la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios que decidan objetar conciencia frente a la realización de un aborto. La derecha de Vox y PP quieren ejercer un paternalismo «provida» hacia las mujeres, con el pretexto, otra vez, de ampliar las «libertades» para esos votantes católicos provida y profamilia. Pero, que esconde una moral feudal y culpabilizar a las mujeres. Es decir, «todas las mujeres que quieran continuar con su embarazo» podrán contar «con todo el apoyo de la Junta», «para ayudar a las mujeres que lo precisen a superar las dificultades para ser madre». La derecha pretende coaccionar a las mujeres y hacerles sentir culpables, haciendo que las mujeres que quieren abortar escuchen el latido o acceder a una ecografía 4D.
El aborto es una interrupción voluntaria, es un derecho, es constitucional, es libre, es progresista, es solidario, es un logro social, defiende a la mujer, es inocuo, es civilizado. Defender la vida de una persona sólo es éticamente correcto si dicha persona quiere vivir, ahora tenemos una madre, que es una persona que alberga un feto y no quiere parirlo y tenemos a los antiabortistas que quieren obligarla a parir. El feto tiene el valor que la madre quiera concederle. Obligar a parir a la madre es atentar contra su dignidad, mientras que dejarla abortar no es atentar contra la dignidad del feto, aunque si no se hace nada el feto llegará a ser una persona después de unos meses. La decisión de una mujer sobre dar o no dar a luz un hijo es una de las decisiones más importantes e íntimas que solo ella debe decidir, aquí no valen las medidas provida de nadie.
Una mujer tiene el derecho a decidir, al igual que tenemos las personas el derecho a decidir el momento de nuestra muerte. A las mujeres no se les puede tutelar, nadie puede intentar desalentarla de interrumpir un embarazo, mostrándole videos o escuchando los latidos de un feto. No podemos caer en argumentos de comparar el aborto con un asesinato o compararlo con la pena de muerte. El aborto siempre ha tenido una larga historia de prohibición y de su práctica, pero su represión nunca ha conseguido evitarlo sino, únicamente, convertirlo en algo más inseguro para la salud de las mujeres y más discriminatorio en función de sus posibilidades económicas y sociales para acceder a un aborto. Por esta razón, es el Estado el que tiene que asegurar dicho derecho a toda mujer que lo quiera libremente ejercer…
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