Moción destructiva.
Por segunda vez en esta legislatura Vox ha presentado una moción de censura, una moción destructiva contra Pedro Sánchez, siendo conscientes de que su iniciativa estaba abocada al fracaso. En nuestra Constitución, se contempla la moción de censura constructiva, según el modelo alemán, recogida en el artículo 113, con el que los constituyentes españoles buscaron favorecer la estabilidad política. Una herramienta política en la que se exige incluir a un candidato a la Presidencia del Gobierno que presente sus propuestas. No se trata de que el Parlamento derrote per se al ejecutivo, sino que sea investido un nuevo Presidente del Gobierno por la confianza del Congreso, y habiendo jurado o prometido su cargo, nombre a los miembros del nuevo Consejo de Ministros. No basta con querer retratar al gobierno y buscar publicidad el partido de extrema derecha. Cuando sabían que previsiblemente, solo serían los 52 diputados de Vox los que voten a favor de la moción de censura, como ya ocurrió en 2020. En esta moción 53 a favor, uno del grupo mixto, El candidato Ramón Tamames se supone tiene que estar dispuesto a asumir el liderazgo del Gobierno y no solo a hacer el papel de acusador del presidente del Gobierno.
Desde que se aprobó el modelo constructivo de la moción de censura, vigente en España desde la Constitución de 1978, se han producido cinco mociones de censura y solo una ha salido adelante: la que encabezó el actual presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en 2018, que logró desalojar de la Moncloa a Mariano Rajoy. La moción de censura es el instrumento que permite al Parlamento exigir la responsabilidad política al Gobierno, que tiene por objetivo que el Parlamento pueda exigir la responsabilidad política al Gobierno, de tal forma que un grupo de parlamentarios trata de conseguir que la mayoría de la Cámara retire la confianza al Gobierno y es necesario investir a un nuevo candidato a la Presidencia del Gobierno, contando con la confianza de la mayoría absoluta de la Cámara.
La extrema derecha ha utilizado esta moción destructiva, por segunda vez, los mecanismos constitucionales para conseguir en tiempos de televisión y redes sociales, dos días de publicidad, presentando al candidato Tamames contra el presidente del Gobierno,Pedro Sánchez. Una moción de censura que se ha asemejado más una moción de censura destructiva, porque la iniciativa solo contaba con el aval de Vox y la abstención del PP. Una moción de censura que solo ha servido para glosar los logros del gobierno de Pedro Sánchez y la presentación de Sumar, por parte de la vicepresidenta Yolanda Díaz, con sucesivas réplicas y contrarréplicas, de un Ramón Tamames, comodín de Vox y sin ningún programa.
La moción de censura constructiva en España resulta contradictoria, mientras que el artículo 99 permite la investidura al Presidente por mayoría simple, el artículo 113 establece que para destituirlo es necesaria la mayoría absoluta de la Cámara, permitiendo supuestamente estabilidad política, estabilidad gubernamental y un gobierno fuerte. Pero, todo esto lo sabía Vox desde la presentación de la moción de censura, ellos solo pretendían hacer daño a las instituciones y a la democracia. Un partido que no duda en querer modificar la Constitución, impugnando el sistema autonómico y de derecho; la acción en fronteras e identificación de migrantes; tutelar a las mujeres con embarazos no deseados para convencerlas de que no aborten; derogación de la ley de Memoria Histórica; negacionismo de la violencia de género; derogar leyes que defienden la igualdad o garantizan la protección de mujeres y otros colectivos… No olvidemos que si Vox forma parte alguna vez del Gobierno de España, con la ayuda del PP, cambiarán demasiadas cosas en España.
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