Republicano por convicción.
Los partidos políticos en general eluden el debate entre monarquía o república, incluso partidos tradicionalmente republicanas como el PSOE optan por el pragmatismo y defienden la vigencia del régimen actual. Parece que es un tema que no interesa a la mayoría de españoles y las reclamaciones republicanas han quedado en el olvido. La Transición despejó las dudas sobre el compromiso de la Corona con la restauración de las libertades que siempre encarnaban los proyectos republicanos, se convirtieron muchos republicanos en «juancarlistas», apoyando la monarquía de Juan Carlos I en España, aún a pesar de la gestión de su fortuna en el extranjero y en paraísos fiscales a espaldas de Hacienda y las arcas públicas, todo parece perdonable gracias a su inviolabilidad y su supuesta figura clave al frente de la jefatura del Estado, siendo decisivo para algunos para la normalización política de nuestro país. ¿Se hubiera procedido de igual manera si se tratase de cualquier otro ciudadano español?
La monarquía es una forma de estado caduca y antidemocrática, que en el caso español une a su vez la característica de herencia del dictador Franco, lo que la hace aún más rechazable. Aunque algunos piensan que la diferencia es mínima entre una República parlamentaria y una monarquía parlamentaria. El Presidente en una república democrática es elegido por sufragio universal cada cierto tiempo, mientras que el rey en una monarquía parlamentaria como Jefe del Estado queda elegido por el refrendo mayoritario de los ciudadanos a la Constitución que instaura la monarquía parlamentaria y, aunque sanciona y promulga las leyes, queda fuera del ejercicio del poder. Precisamente, por ser uno de los pilares centrales que sostiene la Constitución, el Jefe del Estado tiene responsabilidad máxima y no debería ser por legitimación dinástica. Es un poco absurdo que el hijo de Juan Carlos I, tuviera que ser rey y que la hija de éste tenga que ser reina. El cumplimiento de los quehaceres constitucionales de la monarquía, no debe confundirnos con republicanizar la monarquía. Porque, la monarquía implica, per se, desigualdad. Por eso, soy republicano.

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