La mala gestión mata.
Gestión es la manera ordenada de llevar a cabo las responsabilidades sobre un proceso, para administrar la distribución y uso de recursos. Una gestión inadecuada o mala gestión en una institución, puede ser por: aplicación inadecuada de una norma, omisión, negligencia, incompetencia, falta de información, demoras injustificada , etc. Aunque, pocas cosas se pueden hacer cuando cae en unas pocas horas el equivalente a un año de lluvia. Y, provoca grandes riadas que arrasan localidades enteras, dejando atrapadas a miles de personas, mas de 150 muertos y una cantidad sin especificar de desaparecidos. Una buen gestión puede prevenir o disminuir la importancia de una crisis, una mala gestión mata.
No es el momento de juzgar, cuando aún no se ha cerrado la lista de fallecidos y desaparecidos. Cuando no están las carreteras y vías de tren expeditas. Cuando no se ha recuperado la normalidad. No es el momento de juzgar a nadie, que en todo caso, lo harán los jueces o lo ciudadanos cambiando su voto. Pero, si es el momento de reflexionar o simplemente de hacerse unas preguntas, sobre la tragedia provocada por un fenómeno meteorológico conocido como Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que ha afectado a una amplia zona del sur y el este peninsular, especialmente en la Comunidad Valenciana.
Carlos Mazón es el presidente de la Generalitat Valenciana tras el pacto de «Gobierno de coalición para el cambio» alcanzado con Vox en las elecciones a las Cortes Valencianas del 28 de mayo de 2023. Consiguiendo un cambio no sólo de siglas, sino de políticas. Con la ruptura de pactos autonómicos de Vox, se incluyó la del Gobierno valenciano. Recordando que el PP gobernó con un partido como Vox que niega el cambio climático y que dentro de sus primeras medidas fue el desmantelamiento de la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE) , por considerar que este proyecto era «otro chiringuito más», creyendo que los servicios públicos no son necesarios, desmantelando servicios como los de emergencias. Fue el primer paso de la reestructuración del sector público empresarial anunciada por el Gobierno valenciano.
La tragedia de la Comunidad Valenciana no es solo un problema del cambio climático: la creciente frecuencia de las DANAs y la intensificación de las lluvias asociadas a ellas, es también un tema de gestionar bien antes, durante y después. Es necesario, controlar las situaciones, avisar con tiempo suficiente a la población, saber los recursos existentes, asignar y coordinar recursos y saber enfocarse en lo importante. Es necesario tener un plan de acción de emergencias donde se establezca cómo reaccionarán desde los servicios de emergencia, las empresas de servicios públicos, los hospitales, el aviso a la población, la evacuación de las zonas y ser capaces de adaptarse rápidamente a una situación cambiante que impida que los servicios de emergencia estén disponibles de inmediato, donde se necesite. Jamás se debería priorizar los intereses políticos por delante de la atención a las víctimas y las tareas de rescate.
La imagen de esta tragedia aparte de la magnitud del desastre, nos muestra un caos total. Donde el president Mazón el mismo martes aseguraba en una comparecencia a las 13 horas del martes que, según la previsión, el temporal iba a desplazarse “hacia la Serranía de Cuenca” y por ello “se espera que en torno a las 18.00 horas disminuya su intensidad en todo el resto de la Comunitat Valenciana”. La alerta posterior de la Generalitat valenciana llegó tarde, cuando miles de personas ya estaban atrapadas. No es normal lo que ha pasado, pero las imágenes y comentarios de los afectados no parecen propios de la sexta economía de la UE. Algo ha fallado, está claro que la mala gestión mata.
Se han de revisar muchos aspectos para la próxima tragedia medio ambiental: el comportamiento y responsabilidades de la administración, los avisos a la población, la falta de formación por parte de la ciudadanía y la falta de reacción ante dichos avisos, la construcción en zonas inundables, la reacción de las empresas que continúan con las actividades laborales a pesar de los riesgos para la seguridad de sus trabajadores. Demasiados aspectos, que algún día deberán ser puestos encima de la mesa, para hacer antes lo importante que lo urgente
Y, sobre todo, tener claro que los servicios públicos no se pueden desmantelar y que los impuestos sirven para poder gestionar cualquier tipo de crisis: previniendo y dando respuestas. Al final por falta de gestión y de medios, el ejercito se convierte como la única solución para paliar los efectos de la DANA en la Comunitat Valenciana, que al final también lo pagamos entre todos con nuestros impuestos.
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