La guerra de aranceles de Trump.
Los aranceles son impuestos que gravan las mercancías que se importan de otros países, que se paga al gobierno y que asume la empresa que introduce la mercancía extranjera en el país. Con la imposición de aranceles, por parte de Trump, podemos afirmar que es el final del libre comercio, el avance del proteccionismo en Estados Unidos y el comienzo de una guerra comercial con consecuencias impredecibles para todo el mundo, inclusive Estados Unidos y sus ciudadanos.
Trump sin ninguna teoría económica que lo avale, asegura que los aranceles son necesarios para proteger a la industria estadounidense y al empleo, además de aumentar los ingresos fiscales y hacer crecer la economía, además de utilizarlo como arma negociadora para forzar a otros países a reducir la brecha comercial. Trump ha sustituido la diplomacia por la amenaza arancelaria, describiendo los déficits comerciales como si fueran pérdidas de Estados Unidos, aunque realmente significa que importa más bienes y servicios de ese país de los que exporta.
Trump piensa que el mundo es de los audaces, gravando todos los productos que entren en EEUU para llenar las arcas públicas y con eso bajar los impuestos. Recortar el gasto público, llegar incluso a la recesión, transformar a EEUU en un país de productores, devaluando el dólar y que todo esto le permita reducir la deuda del país.
Lo puede conseguir o no, pero en su intento puede llevar a Estados Unidos y al resto del mundo a una recesión por culpa de una guerra comercial fratricida, hasta que los líderes de las empresas tecnológicas que han rodeado a Trump desde su jura el 20 de enero, le hagan repensar su estrategia o sea el fin de este capitalismo y venga otro peor.

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