Externalización de la culpa de Mazón.
La culpa es una convicción subjetiva de que se ha hecho algo mal: por acción o por omisión, que Mazón no ha querido reconocer hasta este discurso de renuncia al cargo de president de la Generalitat Valenciana como consecuencia de la gestión de la dana del 29 de octubre, una tragedia que se cobró la vida de 229 personas en la Comunitat Valenciana. Mazón falló en su responsabilidad, en sus acciones y decisiones, que él llama equivocaciones. Pero, es de muy baja catadura moral y de poca clase política afirmar que: "Espero que cuando baje un poco el ruido, la sociedad pueda distinguir entre un hombre que se ha equivocado y una mala persona".
La externalización de la culpa en Pedro Sánchez es una pobre excusa. Vivimos en una sociedad que ha aprendido a externalizar la culpa, a no asumir nuestras responsabilidades derivadas de nuestras propias decisiones. No se puede cometer errores y buscar fuera al culpable. El desorden no es obra del azar, el desastre natural no se puede remediar, pero si prevenir. La culpa no es siempre de los demás. Buscar un chivo expiatorio es de cobardes. El empeño en encontrar culpables, es una manera de reconocer que tú no has hecho lo suficiente.
Mazón afirma que: " Más allá de estos errores que reconozco sin ambages, también es cierto que ha habido una campaña brutal en la que algunos han intentado convertir en deporte nacional, en llamarme asesino", "La realidad es que hoy soy foco de crítica, ruido, odio y crispación". La sociedad valenciana ha culpabilizado a Mazón por sus malas decisiones individuales, que algún día la justicia ratificará. Sobra el victimismo de Mazón, el buscar de esta manera liberarse de su responsabilidad, de sus actos y culpabilizar al resto.
Ser president de la Generalitat Valenciana supone, como en cualquier cargo de responsabilidad, estar preparado para momentos complicados, donde hay que "saber hacer" y "querer hacer". Donde sobran tantas mentiras, donde ha faltado empatía con las víctimas, donde no se ha hecho lo suficiente y donde se ha buscado la crispación política en vez del entendimiento. Mazón ha estado un año esperando, en la que los valencianos y valencianas exigían su dimisión, ahora deja la Comunitat Valenciana en manos de la decisión de Vox. Hasta el propio Feijóo pide a Vox facilitar la elección del nuevo president.
Ha sobrado un año de deterioro general, de debilidad, de un Mazón moribundo que se ha negado a dimitir. Ha faltado la dimisión y la convocatoria de elecciones, el dejar que el voto de los valencianos y valencianas decidieran el partido y la persona que tiene que reconstruir València. Sin embargo lo han dejado en manos de Vox, un partido que combate la idea de que la catástrofe causada por la dana en Valencia esté vinculada al cambio climático. Mazón, la culpa es tuya.

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