Matar a Trump no es la solución.
Un nuevo intento de matar a Trump, el tercer intento de acabar con la vida del presidente en dos años de legislatura. Ayer sábado en el hotel Hilton de la capital estadounidense, con algunos de los políticos, diplomáticos y periodistas más influyentes de Washington, más de 2.000 asistentes.
El 13 de julio del 2024, mientras Trump pronunciaba un discurso en un mitin de su candidatura en Butler, Pensilvania. Donde un joven de 20 años, intentó asesinar al que probablemente fuese el próximo presidente de Estados Unidos. Thomas Matthew Crooks, disparó contra Trump, al que hirió en la oreja derecha. Que finalmente fue abatido por un integrante del equipo del Servicio Secreto.
El 15 de septiembre de 2024, mientras Trump al golf en su club de West Palm Beach, en Florida, el Servicio Secreto localizó a Ryan Routh, de 58 años, escondido y armado con un rifle, que no llegó a disparar.
En definitiva tres lobos solitarios, sin una organización, sin un plan razonable. Simplemente el intento de cometer un magnicidio, en el cual ignoramos los motivos, las verdades e incluso nos queda la duda razonable de que intentaron matar a Trump. Nunca sabremos la verdad y todas las posibles conjeturas conspiranoicas que pudo haber detrás de estos tres intentos de asesinato.
Sea como fuere, Trump sigue vivo. Y, quizás le pueda servir para recuperar credibilidad y apoyos de la sociedad norteamericana. Insisto matar a Trump no es la solución. Porque no podemos aceptar nunca, que la violencia sea la respuesta a nada, ni a nadie.

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